Corticoides en el tratamiento de la COVID 19 ¿Héroes o Villanos?

Antecedentes

La historia de los corticoides se remonta al año 1849, cuando el médico inglés Thomas Addison describió por primera vez la muerte de sujetos que tenían  destrucción de la glándula suprarrenal, a partir de ahí que empieza el descubrimiento de la acción de las hormonas que secreta esta glándula, como los glucocorticoides, llamados también corticoides entre otros más, es así que van ganado relevancia para muchos tratamientos y desde 1960 forma parte de los medicamento esenciales de la Organización Mundial de la salud.

Los Corticoides tienen propiedades antinflamatorias esenciales en el manejo de patologías como el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el distrés respiratorio agudo, propiedades antialérgicas de vital importancia para los choques anafilácticos, alergias nasales, cutáneas, oculares y como inmunosupresor se los usan en la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple, para procedimientos quirúrgicos de implantes y trasplantes.

Reacción adversa a los corticoides

El empleo terapéutico de corticoides puede ocasionar dos categorías de efectos adversos que pueden llegar a causar la muerte:

  1. Los que son consecuencia de interrumpir la corticoterapia causando falencia de la glándula suprarrenal, si bien no se ha reportado ningún caso y se ha liberado la utilización de hasta 10 días de corticoides o hasta la mejora del paciente, tenemos que tener cuidado.
  • Los que resultan del empleo continuo y prolongado, asociado a reacciones adversas como anormalidades de líquidos y electrolitos, hipertensión, hiperglucemia, mayor susceptibilidad a infecciones, osteoporosis, miopatía, perturbaciones conductuales, cataratas, detención del crecimiento y muchos más, por lo que no debemos utilizarlos por mucho tiempo.

Un dato que es muy importante que debemos saber es que causan lisis de algunas células de defensa e inducen la redistribución de los linfocitos, con lo cual disminuye de manera rápida y transitoria el número de ellos en la sangre periférica, es por este motivo que no debemos utilizarlos en COVID 19 de fase I o viral donde nuestras defensas son claves en el desarrollo de la enfermedad.

Acción sobre la COVID 19

La Dexametasona es uno de los principales corticoide sintéticos que se utiliza para el tratamiento de la COVID 19 por sus propiedades, aunque también existen protocolos con otros corticoides como la hidroxicortizona y metilprednisolona.

La Dexametazona actúa como un potente antiinflamatorio e inmunosupresor disminuyendo la respuesta de los tejidos a la inflamación que se produce como respuesta de nuestro organismo a la agresión de este virus, sin embargo, aunque reduce los síntomas asociados a este proceso, no trata la causa que lo genera.

La Dexamentazona actúa a nivel celular inhibiendo la formación de enzimas pro-inflamatorias, citoquinas pro-inflamatorias, mediante dos mecanismos, transcripcional y pos-transcripcional, evitando la tormenta de citoquinas que se da por la agresión del virus.

En otras palabras, este fármaco impide la acumulación de células inflamatorias como macrófagos y leucocitos, la fagocitosis, la liberación de enzimas lisosomales y de mediadores de la inflamación y formación de trombos.

Clínicamente disminuye la inflamación pulmonar, el edema pulmonar que produce la dificultad respiratoria, mejorando la oxigenación y se cree también que actúan indirectamente como antitrombolitico evitando que se forme coágulos sanguíneos, al inhibir estas citoquinas pro-inflamatorias.

El tiempo de acción de la Dexametazona es prolongado y su efecto es 7,5 veces superior al de otros corticoides como la prednisona y la prednisolona, y 30 veces mayor que el de la hidrocortisona.

La inflamación es un mecanismo que se desencadena ante un estímulo como es el infeccioso de la COVID 19 cuya finalidad es mantener la homeostasis de nuestro cuerpo. Sin embargo, es necesario que esta respuesta sea regulada de forma precisa, tanto en intensidad como en duración, para que sea beneficiosa,  caso contrario puede surgir el “síndrome de liberación de citoquinas o también llamada tormenta de citoquinas”.

Esta “tormenta de citoquinas” es causada por una respuesta inflamatoria sistémica aguda, mediada por unas sustancias naturales pro-inflamatorias que fabrica nuestro organismo; las citoquinas.

La Dexamentazona se lo debe utilizar en pacientes con COVID 19 que requieran oxígeno, es decir en pacientes de Fase II o pulmonar y Fase III o de hiperinflación sistémica, no se lo debe usar en pacientes de Fase I o viral que no requieran oxigeno ya que no ha demostrado beneficio alguno, mas al contrario puede deprimir el sistema inmunológico de vital importancia en esta fase.

Conclusión

Dada su potencia antiinflamatoria, los corticoides han demostrado alta efectividad para el tratamiento de la COVID-19 en sus estadios más graves como lo es Fase II  o Fase III.

No hay que olvidar que suprimen el funcionamiento del sistema inmunológico, por lo que no se pueden emplear en las etapas iniciales de la enfermedad como es la Fase I donde nuestro sistema inmunológico juega un papel vital.

Debemos tener cuidado en interrumpir bruscamente los corticoides, se los debe hacer de apoco siguiendo un plan terapéutico de disminución de la dosis y aumentando la pauta terapéutica.

La Dexametazona disminuye o elimina la respuesta de los tejidos a la inflamación y a la producción de trombos que se produce como respuesta de nuestro organismo a la agresión de este virus, sin embargo, aunque reduce los síntomas asociados a este proceso, no trata la causa que lo genera.

Bibliografía

  1. Dexametasona reduce la mortalidad hasta un tercio en pacientes hospitalizados con complicaciones severas por COVID-19, Universidad de Oxford, https://www.recoverytrial.net/files/dexamethasone-press-release-spanish-translation_190620-final.pdf
  2. Tratamientos y medicamentos para el coronavirus: monitoreo de efectividad, The New York Times https://www.nytimes.com/es/interactive/2020/science/coronavirus-tratamientos-curas.html
  3. Las bases de la Farmacología de la Terapéutica, edición 12, Goodman y Gilman McGRAW-HILL INTERAMERICANA EDITORES, S.A.

Publicado por MSc. Dr. Rodney Rivero Cardenas

"Profesional en Mérito de Bolivia” Asamblea Legislativa de Bolivia "Maestría en Farmacia Clínica y Gestión Farmacéutica" La Paz - Bolivia “Médico Cirujano” La Paz – Bolivia “Cirujano Dentista” La Paz – Bolivia “Gestión del Conocimiento en el Tercer Sector“ Madrid – España “Especialista en Marketing Digital y Redes Sociales“ (Cursante) Rio Branco – Brasil DISERTANTE DE CURSOS Y CONGRESOS NACIONALES E INTERNACIONALES

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